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Autopresentación de una escritora panameña residente en europa
Revista Maga (Panamá)
Mayo 2010


Me llamo Maritza López-Lasso y soy escritora. Aunque tenga veintitrés años viviendo en Europa nunca he olvidado mi cultura panameña. Antes de partir de este cálido país, tuve el privilegio de graduarme de ingeniera civil en la Universidad Tecnológica de Panamá y de enseñar algunas materias básicas de la carrera como son: Elementos de Mecánica y Estática. Enseñé también Mecánica de Suelos en algunas carreras técnicas de la Facultad de Ingeniería Civil.

 Aquel período fue uno de los más satisfactorios de mi vida. Me sentía feliz de enseñar, útil, realizada… Nunca me sentí tan en mi lugar como en aquella época. Disfrutaba preparando las clases para mis estudiantes, seleccionando problemas para mejorar su comprensión, muchas veces escuchaba sus preocupaciones personales y trataba de buscarles una solución.

 En paralelo a los cursos que impartía en la Universidad, formaba parte del Comité Nacional de Enseñanza Bahá’í, lo cual me permitía viajar a zonas marginales, como lo eran las zonas indígenas. El ayudar a mis semejantes en el plano espiritual también contribuyó a que sintiera que estaba en el lugar que me correspondía.

 En 1986 mi vida cambió totalmente de sentido. Tras obtener una beca para continuar estudios de postgrado en los Estados Unidos, conocí y me enamoré de un francés, colega de trabajo. Debí tomar entonces la decisión más difícil de toda mi vida: seguir un futuro profesional bien definido, como era el mío, o dejar mi país para fundar mi propia familia. En vista de que había obtenido de la vida todo cuanto había deseado, salvo marido e hijos, decidí casarme y tratar de estudiar mi postgrado en Francia.

 En París, además de obtener, con honores, una maestría en Ciencias y Técnicas de Edificios en una de las escuelas superiores más prestigiosas del país (École des Ponts et Chaussées), descubrí el placer de la lectura. En el espacio de tres años y medio devoré las novelas de los autores clásicos del siglo XIX. Pasaba, con el mismo deleite de Víctor Hugo a Stendhal y de Maupassant a Flaubert. Sin embargo, el autor que verdaderamente me cautivó fue Émile Zola. De Zola leí los veinte volúmenes de la genealogía de los Rougon-Macquart, la historia natural y social de una familia en el Segundo Imperio.

 Este autor parisino despertó en mí el anhelo de expresarme por medio de la pluma. Sin embargo, no comencé a escribir enseguida. Mi admiración por esos escritores franceses era demasiado grande y la fe en mis capacidades literarias muy pobre. Yo había estudiado una carrera técnica que nada tenía que ver con la literatura. ¿Para qué soñar?

 Por motivos ligados al trabajo de mi marido, nos trasladamos a Italia, donde nacieron nuestros hijos. Mi tiempo pasó a ser íntegramente propiedad de mi familia. De vez en cuando salía a flote el recuerdo de Émile Zola y, con él, mi no confesado deseo de escribir pero trataba de ahogarlo.

 En 1994, cuando mi hijo menor tenía dos años, sentí la necesidad profunda de escribir. Era una necesidad que parecía provenir del centro mismo de mi alma. Algo vital. Supe que debía tomar la pluma, y así lo hice.

 Mis primeros escritos fueron intentos fallidos por expresar experiencias pasadas. Ahora lo veo como los pinitos de un niño que se prepara a caminar. Lo bueno de estos ensayos malogrados fue que me di cuenta que no tenía ninguna técnica y que si quería avanzar, tenía que hacerlo con método.

 Comenzó entonces para mí un período de documentación. Busqué libros de técnicas de escritura, cómo crear la trama en una historia, los personajes, los diálogos. Mientras los estudiaba vi con claridad lo que quería contar. Quería mostrar mi país y la sociedad panameña por medio de mi propia experiencia. Para hacerlo decidí analizar tres niveles de esta sociedad.

El primer nivel estaba constituido por tres familias de clase humilde, las cuales cohabitaban en un barrio pobre de las afueras de la capital. En esta parte desarrollaría los problemas ligados a la pobreza extrema.

 Para mostrar otra capa de la sociedad panameña tomaría una de estas familias, la que hubiera demostrado mayor voluntad de superación, y la llevaría a vivir en un barrio de más prestigio. Decidí presentar los problemas ligados a este nivel social por medio de la vida de dos hermanas mantenidas por hombres casados. Finalmente, una de las dos hermanas dejaría la vida de mujer mantenida y tras realizar destacados estudios universitarios, pasaría a formar parte de un nivel más elevado. En esta parte mostraría los problemas ligados a la discriminación profesional y religiosa. Una vez detallado mi plan, que daría lugar a una trilogía, decidí que comenzaría el desarrollo de mi obra cuando mi hijo pequeño comenzara la escuela.

 Cuando finalmente estaba preparada para tomar la pluma, mi marido me anunció que, otra vez, cambiábamos de país. La siguiente etapa era Suiza. Acogí la noticia de buen grado, sin embargo, cuando llegamos a Ginebra, supe que, a diferencia de Milán, donde la escuela materna comienza a los tres años, en Suiza los niños comenzaban estudios un año más tarde. Esto significaba que debía diferir mi proyecto de escritura de un año.

 Por fin, comencé a escribir regularmente cuando mi hijo pequeño inició la escuela materna, en septiembre de 1996, y, desde entonces, no he parado.

 En febrero de 2001 terminé de escribir la trilogía antes descrita. La primera de estas tres obras, “El rescate de Jacinto”, no ha sido publicada todavía. “Ajuste de cuentas” y “Pasión y Fe”, segunda y tercera novela del conjunto, fueron publicadas en 2002 y 2007 por Editorial Verbum (Madrid).

 Luego de escribir la trilogía que muestra un sector de la sociedad panameña y, tal vez para demostrarme a mí misma que podía concebir una novela totalmente de ficción, escribí, en 2002, “Bajo el cielo de Toscana”, una obra de suspenso que se desarrolla en Italia. Ésta permanece inédita.

 Por aquel tiempo (2002-2003) me inquietaban las ideas preconcebidas del europeo hacia el latinoamericano. Tenía la impresión de que éramos vistos por aquéllos como ciudadanos de segunda clase. Esa idea me obsesionaba. Escribí entonces “El juego del por qué”, mi quinta novela, donde plasmo el resultado de mis observaciones de las actitudes de unos con respecto a otros recogidos pacientemente durante mis primeros diez años de vida en Europa. Esta obra también permanece inédita.

 Entre septiembre y octubre de 2003 escribí, de un tirón, “Contrato de cinco años”, una novela que pone en tela de juicio las convenciones sociales del matrimonio. En ella propongo como medida para anular el divorcio, un contrato de matrimonio de una duración de cinco años, prorrogables.

 Desde principios de 2004 se inició en mí un extraordinario despertar espiritual. Después de toda una vida de cuestionamientos y de continua búsqueda, finalmente comenzaba a encontrar respuestas. Durante este año tomó forma “La Chamana Urbana”, la cual escribí, también de un tirón, durante un retiro de escritura realizado en la tierra que me vio nacer. Con esta novela, la séptima, trato de demostrar que las distintas opciones religiosas, las aparentemente primitivas y las más elaboradas, no son más que los rayos de un mismo sol y con cada uno de ellos, según nuestro nivel de evolución espiritual, podemos llegar al centro de nosotros mismos.

 En los meses de julio y agosto de 2007, tras el lanzamiento de “Pasión y Fe” en España, Suiza y la Feria del libro de Panamá, escribí “Le jeu du pourquoi”, mi primera pieza de teatro, en francés. Se trata de una obra dramática sobre el racismo y la xenofobia inspirada en “El juego del por qué”, mi quinta novela.

 En algunos momentos cruciales de mi vida escribí poemas que me ayudaron a comprender mejor la razón de mi paso por este mundo y la dirección de la siguiente etapa en este gratificante viaje. En 2008 recogí algunos de estos poemas en un volumen y publiqué “El corazón con que vivo” (Editorial Verbum, Madrid), mi primer poemario.

 Además de novelas y poesías he escrito una veintena de cuentos, algunos de los cuales han sido publicados en revistas literarias de España y América Latina. Actualmente me ejercito en la escritura de cortometrajes basados en estos cuentos.

 El siguiente paso es la escritura de una serie de televisión inspirándome en mis tres primeros libros, cuya historia se desarrolla en Panamá.

 Vivir fuera de Panamá tiene ventajas y desventajas evidentes. Lo importante es no dejar nunca de amar la tierra de uno, y creer en lo que uno hace. Me enorgullece ser escritora panameña aunque resida en otros lares.

 Por Maritza López Lasso

 

 
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